martes, 15 de marzo de 2016

Reflexión personal sobre el Capítulo 1"El horizonte de la vida intelectual" El taller de la Filosofía de Jaime Nubiola


He disfrutado leyendo este primer capítulo sobre el horizonte de la vida intelectual porque me ha hecho reflexionar sobre la importancia del papel que juega la voluntad, el anhelo de ser mejor, de superarse, el deseo de perfeccionamiento al cultivar una mayor vida intelectual. Los factores externos, tales como el ambiente, el entorno social y la lengua influyen en nuestra forma de vivir intelectualmente, pero no es otro sino el propio conocimiento de uno mismo, de nuestras limitaciones, y el anhelo de superarlas, el factor determinante que nos empuja a desear, buscar y procurar una vida intelectual que nos permite crecer y madurar de forma más plena.
Me parece muy interesante la idea de que el dominio de nuestra propia lengua, así como de otras lenguas, aumenta nuestra capacidad de razonar en cuanto que es vehículo e instrumento para comprendernos a nosotros mismos, así como para comunicarnos con los demás. Hoy en día vivimos en un mundo absolutamente globalizado en el que cada vez son mayores las oportunidades que tenemos las personas de relacionarnos con otras personas de orígenes, culturas y ambientes muy distintos. Necesitamos dominar el lenguaje para poder comunicarnos con esas personas y aprender de ellas. Además, el uso del lenguaje a través de textos escritos es un medio de expresión que ayuda a la persona a encontrarse a sí misma, a descubrirse, a conocerse y valorarse, y así ser capaz de seguir un camino que le ayude en su enriquecimiento personal, a entender que cada obstáculo que nos encontramos en la vida es una oportunidad de entregarnos y de amar, de ser conscientes de nuestras limitaciones y al mismo tiempo de ser personas que anhelan, buscan y procuran la superación personal.
Comparto con el autor la importancia de la atención en la escritura personal, en la investigación intelectual. Atención en el sentido de tener presente la asertividad, la creatividad y la cordialidad en este camino que yo llamaría de superación personal, camino que recorremos por amor a la sabiduría en la búsqueda rigurosa de la verdad de aquello que consideramos relevante.
En la parte en la que se trata la metodología filosófica, me he detenido al leer que “la disciplina es lo que diferencia la creatividad intelectual de la locura”. Probablemente sea cierto en la mayor parte de los casos lo que dice el autor sobre las personas erráticas que no son capaces de terminar su tesis doctoral porque no tienen la capacidad de concentración necesaria para acabarla. Sin embargo opino que si una persona errática cultiva su vida intelectual, toma conciencia de sus limitaciones y anhela su enriquecimiento personal, puede llegar a superar sus propios obstáculos venciendo sus frenos iniciales y así ser capaz de superarse personalmente. Comparto la visión del autor al decir que “el filósofo no sólo anhela saber más, sino sobre todo anhela ser mejor”. Creo que sólo ese anhelo humilde de ser mejores, de superarnos, es el que da sentido a nuestra propia existencia y que sólo se consigue a través del perfeccionamiento y no del intento insaciable de pretender la perfección.
Me interesa enormemente el desarrollo de las virtudes de la vida intelectual: la confianza en uno mismo, la necesidad de atención, la imaginación, el orden personal. He reflexionado sobre la confianza en uno mismo y el terror que tenemos en general los españoles a hacer el ridículo en frente de otros, que nos lleva a una parálisis intelectual que nos impide hacer preguntas, discutir y analizar ideas abiertamente e incluso nos paraliza a la hora de hablar en otro idioma por vergüenzas e inseguridades absurdas, pero a la vez tan arraigadas en nuestra sociedad. Yo he vivido con mis tres hijos durante cuatro años en Londres y he tenido la oportunidad de comprobar, en tan solo unos meses tras instalarme en España, cómo ha calado recientemente en mis hijos el temor a “hacer el ridículo” en frente de otros. También he reflexionado sobre el orden personal. Hago balance de mi vida y me doy cuenta de que muchas veces me ha tocado tomar decisiones en función de una escala de valores, de un orden de prioridades, y estas decisiones siempre han conllevado sacrificios y renuncias personales. Con los años he perdido memoria pero he ganado en orden personal y tengo claro cuánto es el tiempo y la atención que debo dedicar a los distintos intereses. Me gusta la idea de planificar con flexibilidad, porque me veo reflejada en ella. Tener proyectos, inquietudes e intereses es motor de energía y de vitalidad necesarias para dar sentido a nuestra existencia. Cualquier proyecto que emprendamos en la vida necesita planificación, pero esa planificación debe ser entendida de forma flexible, susceptible de ser cambiada y adaptada a las circunstancias. Varias ideas prácticas que intentaré aplicar son las de “contar por semanas”, que es como se ven crecer las obras, así como la de intentar simplificar el estilo de vida y el intentar hacer menos cosas para optimizar la gestión de nuestro tiempo.

Por último, he disfrutado reflexionando sobre la idea del afán humano por las novedades, nuestro instinto de curiosidad que a veces hay que pulirlo para que no nos conduzca a una vorágine que nos aleje de las ideas y conocimiento más profundo.

Reflexión personal sobre el Capítulo 3 "La escritura profesional en filosofía" El taller de la filosofía de Jaim Nubiola


Escribir es para todo autor una vía de poner en claro sus ideas, sus pensamientos y al mismo tiempo de comunicarlos para que así puedan ser valorados y juzgados por quienes los leen. Este cuarto capítulo del Taller de la Filosofía no hace hincapié en los motivos que llevan al autor a escribir, sino que se ocupa de ofrecer pautas útiles para que éste lo haga bien y además le indica el camino que debe seguir para ser publicado y así ganar visibilidad. Siempre me ha rondado en la cabeza la posibilidad de hacer una tesis doctoral. El seguir estudiando, como dirían los anglosajones “lifelong learning”, me resulta una experiencia vital estimulante. Ahora estoy disfrutando del Máster, pero no descarto algún día continuar mis estudios y mi formación haciendo una  tesis doctoral. Si así lo hiciera,  recordaría las siguientes  cuatro ideas de este capítulo.
En primer lugar me acordaría  que para empezar una buena tesis doctoral es esencial tener una buena pregunta. Una pregunta sobre una cuestión que interese al autor, que esté relacionada con su experiencia de vida, con sus inquietudes. Para hacer mi Trabajo Fin de Máster he seguido esa premisa. He elegido el tema de La Competencia Social del alumnado: Comparativa del programa del Diploma IB con el Bachillerato Español ya que considero que es un tema importante que los jóvenes tengan una formación humana de servicio a los demás. En el programa del Diploma del IB esta dimensión social de la formación del alumno está integrada como núcleo del currículo, mientras que en el sistema español no está recogida en su esquema curricular.  Tengo muchas ganas de seguir profundizando en esta cuestión.

                En segundo lugar me acordaría de ordenar mi espacio y mi tiempo. Uno puede tener muchas ganas de ponerse a escribir, de leer lo que otros hayan dicho sobre la cuestión, de pensar sobre aportaciones que puedan resultar novedosas y relevantes en la materia, pero todo esto no se puede conseguir si antes no se sientan unas bases de organización personal, de orden, que permitan dedicar a este trabajo el tiempo necesario en el entorno adecuado.
                En tercer lugar me acordaría de los distintos géneros literarios. Me resulta atractiva la visión de un camino que se recorre poco a poco. Empezando con pequeños pasos que conducirán al escritor a la meta. El comenzar escribiendo recensiones de libros  para revistas especializadas, comunicaciones para congresos, o artículos para revistas académicas permiten al autor ir familiarizándose con los trabajos de otros autores, con las revistas más reconocidas y referentes en la materia, y al mismo tiempo publicará y será juzgado.

                Por último me acordaría de Hilary Putnam quien no tiene miedo al reconocer que “De sabios es rectificar”.  Volver a pensar sobre la cuestión, estudiarla desde otros ángulos, con otra perspectiva, aun corriendo el riesgo de que haya que rectificar sobre lo que se haya dicho antes, me parece una manera enriquecedora de entender la ciencia  y el conocimiento. Sin estrechez de miras, sin prejuicios, en definitiva, sin miedo a innovar y consecuentemente a avanzar.

Reflexión personal sobre el Capítulo 2 "Aprender a escribir" El taller de la filosofía de Jaime Nubiola


Comienzo mi reflexión personal sobre el capítulo de Aprender a escribir aceptando la invitación a la transparencia personal, a decir la verdad. Pese a que disfruté leyendo y escribiendo mi reflexión personal sobre el primer capítulo, esta vez me ha pillado el toro y  he comenzado a leer el capítulo segundo disponiendo de poco tiempo y movida más por la obligación que por la ilusión. Me gustaría ser fiel a la idea de que la verdad debe tener buenos modales y no quiero molestar a nadie con esta primera afirmación y espero compensarla con la siguiente confesión: me ha ayudado y me ha estimulado mucho su lectura. Es más, mientras leía el capítulo me paraba a pensar sobre temas que me resultan interesantes y sobre los que me gustaría comenzar a escribir. Siempre he sido presa fácil del “day dreaming”. Me imaginaba en una biblioteca dedicando 4-5 horas por las mañanas a leer, investigar, buscar fuentes, anotar ideas, escribir, releer, borrar… ¿A quién le podría interesar lo que yo escriba?, me preguntaba. Pese a haber dedicado buena parte de mi vida a mi formación y al desarrollo de una carrera profesional en el mundo empresarial, más concreto en la internacionalización de empresas,  confieso que sólo sé que no sé nada. ¿Sobre qué temas puedo estar más preparada para escribir? Esa parte me parece la más difícil.
Me ha gustado mucho la idea de que la verdad se busca en comunidad y ocultar fuentes es parecido a plagiar. Con lo interesante que es aprender de otros, ¡qué baja autoestima la de aquéllos que necesitan hacer creer que son los únicos que saben todo! Voy a intentar poner en práctica los consejos que se describen en este capítulo para aprender a escribir. Empezaré por reservar momentos del día para pensar sobre asuntos que me interesen y tomaré notas de las ideas que me vayan surgiendo. Quizás acabe siendo algo digno de ser escrito, o quizás se quede en un papel rota en la papelera, pero en cualquier caso estoy segura de que me servirá como una oportunidad para pensar.
Acabo mi  reflexión con una aportación. Para hacer esta actividad y centrar las ideas he utilizado un mapa mental en donde iba anotando aquello que me parecía más relevante del capítulo.  Lo podía haber hecho igualmente en un bloc, pero el tener en el mismo ordenador un mapa gráfico de las principales ideas me ha resultado práctico a la hora de repasarlas antes de ponerme a escribir mi reflexión.  Ilustro este documento con la muestra de este mapa y agradeciendo al autor por servir de fuente de inspiración.


Reflexión personal sobre el Capítulo 4 de "Prácticas comunicativas e investigación" El taller de la Filosofía

En este último capítulo del Taller de la Filosofía se trata el aspecto comunicativo de la labor del escritor. Me he detenido en la idea de la comunicación educativa, en la que se habla sobre la dirección de tesis y el asesoramiento, ya que es este aspecto de la comunicación entre mentor y aprendiz el que más me interesa. Comparto la visión del profesor de Harvard que agradecía a sus alumnos por todo lo que había aprendido de ellos. En mi experiencia de docente también me gusta comprobar que efectivamente cada faceta de la vida es una oportunidad para aprender de los demás, incluso cuando es uno el experto en la materia, siendo el profesor, también entonces se puede aprender de los demás.


Nunca he hecho una tesis doctoral, pero me imagino que los vínculos que se crean con el director o directora de la tesis pueden acabar siendo muy estrechos. Se comparten muchas horas de conversación “mano a mano” y es lógico que en ese contexto acabe uno conversando sobre temas personales. La confianza es un aspecto que debe de ser respetado y compartido, aunque a verces se rompe ese equilibrio y una de las partes se puede sentir traicionada. Ese riesgo se corre siempre cuando una persona se sincera con otra. Hay personas a las que les cuesta abrirse a los demás. A veces se les califica de discretas, aunque muchas veces se trata simplemente de secretismo provinciano y receloso. Lo he comprobado muchas veces en mi vida. En mi trabajo como consultora de comercio internacional me ha tocado tratar profesionalmente con muchas y muy variadas personas. Me he encontrado con gente que teme mucho que se sepa aquello que hacen en su empresa por temor a que sus ideas y proyectos lleguen a oidos del vecino. Creo que la mayor parte de las ocasiones  esos temores eran infundados. Creo que hay que perder el miedo a abrirse a los demás, pese a que se corra el riesgo de sentirse de vez en cuando traicionado.