Comienzo mi reflexión personal sobre el
capítulo de Aprender a escribir
aceptando la invitación a la transparencia personal, a decir la verdad. Pese a
que disfruté leyendo y escribiendo mi reflexión personal sobre el primer
capítulo, esta vez me ha pillado el toro y
he comenzado a leer el capítulo segundo disponiendo de poco tiempo y
movida más por la obligación que por la ilusión. Me gustaría ser fiel a la idea
de que la verdad debe tener buenos
modales y no quiero molestar a nadie con esta primera afirmación y espero
compensarla con la siguiente confesión: me ha ayudado y me ha estimulado mucho
su lectura. Es más, mientras leía el capítulo me paraba a pensar sobre temas
que me resultan interesantes y sobre los que me gustaría comenzar a escribir.
Siempre he sido presa fácil del “day dreaming”. Me imaginaba en una biblioteca dedicando
4-5 horas por las mañanas a leer, investigar, buscar fuentes, anotar ideas, escribir,
releer, borrar… ¿A quién le podría interesar lo que yo escriba?, me preguntaba.
Pese a haber dedicado buena parte de mi vida a mi formación y al desarrollo de
una carrera profesional en el mundo empresarial, más concreto en la
internacionalización de empresas, confieso que sólo sé que no sé
nada. ¿Sobre qué temas puedo estar más preparada para escribir? Esa parte me
parece la más difícil.
Me ha gustado mucho la idea de que la
verdad se busca en comunidad y ocultar fuentes es parecido a plagiar. Con lo
interesante que es aprender de otros, ¡qué baja autoestima la de aquéllos que
necesitan hacer creer que son los únicos que saben todo!
Voy a intentar poner en práctica los consejos que se describen en este capítulo
para aprender a escribir. Empezaré por reservar momentos del día para pensar
sobre asuntos que me interesen y tomaré notas de las ideas que me vayan
surgiendo. Quizás acabe siendo algo digno de ser escrito, o quizás se quede en
un papel rota en la papelera, pero en cualquier caso estoy segura de que me
servirá como una oportunidad para pensar.
Acabo mi
reflexión con una aportación. Para hacer esta actividad y centrar las
ideas he utilizado un mapa mental en donde iba anotando aquello que me parecía
más relevante del capítulo. Lo podía
haber hecho igualmente en un bloc, pero el tener en el mismo ordenador un mapa
gráfico de las principales ideas me ha resultado práctico a la hora de repasarlas
antes de ponerme a escribir mi reflexión.
Ilustro este documento con la muestra de este mapa y agradeciendo al
autor por servir de fuente de inspiración.
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