martes, 15 de marzo de 2016

Reflexión personal sobre el Capítulo 2 "Aprender a escribir" El taller de la filosofía de Jaime Nubiola


Comienzo mi reflexión personal sobre el capítulo de Aprender a escribir aceptando la invitación a la transparencia personal, a decir la verdad. Pese a que disfruté leyendo y escribiendo mi reflexión personal sobre el primer capítulo, esta vez me ha pillado el toro y  he comenzado a leer el capítulo segundo disponiendo de poco tiempo y movida más por la obligación que por la ilusión. Me gustaría ser fiel a la idea de que la verdad debe tener buenos modales y no quiero molestar a nadie con esta primera afirmación y espero compensarla con la siguiente confesión: me ha ayudado y me ha estimulado mucho su lectura. Es más, mientras leía el capítulo me paraba a pensar sobre temas que me resultan interesantes y sobre los que me gustaría comenzar a escribir. Siempre he sido presa fácil del “day dreaming”. Me imaginaba en una biblioteca dedicando 4-5 horas por las mañanas a leer, investigar, buscar fuentes, anotar ideas, escribir, releer, borrar… ¿A quién le podría interesar lo que yo escriba?, me preguntaba. Pese a haber dedicado buena parte de mi vida a mi formación y al desarrollo de una carrera profesional en el mundo empresarial, más concreto en la internacionalización de empresas,  confieso que sólo sé que no sé nada. ¿Sobre qué temas puedo estar más preparada para escribir? Esa parte me parece la más difícil.
Me ha gustado mucho la idea de que la verdad se busca en comunidad y ocultar fuentes es parecido a plagiar. Con lo interesante que es aprender de otros, ¡qué baja autoestima la de aquéllos que necesitan hacer creer que son los únicos que saben todo! Voy a intentar poner en práctica los consejos que se describen en este capítulo para aprender a escribir. Empezaré por reservar momentos del día para pensar sobre asuntos que me interesen y tomaré notas de las ideas que me vayan surgiendo. Quizás acabe siendo algo digno de ser escrito, o quizás se quede en un papel rota en la papelera, pero en cualquier caso estoy segura de que me servirá como una oportunidad para pensar.
Acabo mi  reflexión con una aportación. Para hacer esta actividad y centrar las ideas he utilizado un mapa mental en donde iba anotando aquello que me parecía más relevante del capítulo.  Lo podía haber hecho igualmente en un bloc, pero el tener en el mismo ordenador un mapa gráfico de las principales ideas me ha resultado práctico a la hora de repasarlas antes de ponerme a escribir mi reflexión.  Ilustro este documento con la muestra de este mapa y agradeciendo al autor por servir de fuente de inspiración.


No hay comentarios:

Publicar un comentario